Un simple análisis de sangre ayudó a identificar los primeros signos de Alzheimer en un nuevo estudio.

Hasta dos décadas antes de que las personas desarrollen síntomas de Alzheimer, como pérdida de memoria y confusión, grupos nocivos de proteína beta amiloide comienzan a acumularse en su cerebro, explicaron los investigadores.

Pero es posible medir los niveles de beta amiloide en la sangre y usar esa información para determinar si la proteína se ha acumulado en el cerebro.

La combinación de los niveles de amiloide en la sangre con otros dos factores de riesgo principales de Alzheimer, la edad y la variante genética APOE4, puede identificar a las personas que tienen cambios cerebrales tempranos de Alzheimer con un 94% de precisión, según los científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis.
El estudio incluyó a 150 adultos mayores de 50 años que no tenían problemas de pensamiento o memoria.

El análisis de sangre puede ser incluso más sensible que el estándar de oro actual, un escáner cerebral PET, para detectar la acumulación temprana de amiloide en el cerebro, según los autores.

Los hallazgos avanzan los esfuerzos para tener un análisis de sangre para identificar a las personas que desarrollarán Alzheimer antes de que tengan síntomas, y tal prueba podría estar disponible en los consultorios médicos dentro de unos años, dijeron los investigadores.

Agregaron que los beneficios del análisis de sangre serían aún mayores una vez que haya tratamientos para detener el progreso de la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores también observaron que una dificultad en los ensayos clínicos de los medicamentos contra el Alzheimer es identificar a los pacientes que tienen cambios cerebrales de Alzheimer pero que no presentan síntomas. El análisis de sangre podría proporcionar una manera eficiente de encontrar personas con signos tempranos de la enfermedad para participar en ensayos clínicos de drogas.

“En este momento, examinamos a las personas para realizar ensayos clínicos con escáneres cerebrales, lo que lleva mucho tiempo y es costoso, y la inscripción de participantes lleva años”, explicó el autor principal del estudio, el Dr. Randall Bateman, profesor de neurología.

“Pero con un análisis de sangre, podríamos examinar a miles de personas al mes”, dijo en un comunicado de prensa de la Universidad de Washington. “Eso significa que podemos inscribir de manera más eficiente a los participantes en ensayos clínicos, lo que nos ayudará a encontrar tratamientos más rápido y podría tener un enorme impacto en el costo de la enfermedad, así como en el sufrimiento humano que la acompaña”.

Maria Carrillo, directora científica de la Asociación de Alzheimer, dijo que tal prueba sería bienvenida.
“Existe una gran necesidad de herramientas simples, confiables, económicas, no invasivas y fácilmente disponibles para apoyar la detección temprana y el diagnóstico preciso de la enfermedad de Alzheimer”, dijo.
“Dicho esto, aunque los resultados son alentadores, ninguna de estas pruebas está lista para usarse en los consultorios médicos. Es necesario verificarlas en poblaciones más grandes y más diversas”, agregó Carrillo.
“De hecho, en lugar de en los consultorios médicos, los primeros usos de estas nuevas técnicas / tecnologías pueden ser en ensayos clínicos para identificar posibles participantes que tienen más probabilidades de beneficiarse de la intervención probada”, dijo.
El estudio fue publicado el 1 de agosto en la revista Neurology.