Reduce el riesgo de recaída y muerte en un 30 por ciento a lo largo de 5 años, encontró un reciente ensayo

El medicamento Xeloda puede alargar las vidas de algunas mujeres en que el tratamiento estándar no acaba con el cáncer de mama, encuentra un nuevo ensayo clínico.

Los oncólogos afirman que los resultados “cambian la práctica”. “Este medicamento ya está aprobado, y lo hemos usado durante mucho tiempo para el tratamiento del cáncer”, apuntó el Dr. Stephen Malamud, oncólogo en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

El Xeloda (capecitabina) es una pastilla, de forma que es fácil de tomar y es menos tóxico que la quimioterapia estándar, acotó Malamud, que no participó en la nueva investigación. “Lo más importante es que amplió la supervivencia general en este estudio”, afirmó. En 1998, Xeloda fue aprobado en Estados Unidos para el cáncer de mama avanzado que se había propagado a lugares distintos del cuerpo.

El nuevo ensayo, realizado en Japón y Corea del Sur, evaluó el fármaco en un grupo distinto de pacientes. Se enfocó en 910 mujeres cuyos tumores en el seno no habían sido eliminados del todo mediante la quimioterapia estándar y la cirugía. Además, todas tenían un cáncer que carecía de una proteína llamada HER2, lo que significa que no podían beneficiarse de medicamentos contra el cáncer de mama que se dirigen a la HER2, como por ejemplo Herceptin.

Esas mujeres tienen un riesgo bastante alto de experimentar una progresión del cáncer, según los investigadores del ensayo, dirigido por el Dr. Masakazu Toi, de la Universidad de Kioto en Japón.

En el estudio, Xeloda mejoró esas probabilidades. Redujo el riesgo de recaída o muerte de las pacientes en un 30 por ciento a lo largo de cinco años. En ese momento, un 74 por ciento seguían con vida y sin recurrencias, frente a poco menos de un 68 por ciento de las mujeres que recibieron pastillas de un placebo además del tratamiento estándar.

Todas las mujeres del estudio tenían tumores de mama que todavía no se habían propagado a lugares distantes en el cuerpo. Pero muchas tenían cáncer en los ganglios linfáticos cercanos. Todas habían recibido la quimioterapia estándar antes de la cirugía, pero les seguía quedando un cáncer “residual”.

El equipo de Toi asignó a cada paciente a uno de dos grupos de forma aleatoria. La mayoría de mujeres en ambos grupos recibieron radiación, y las que tenían un cáncer de mama sensible a las hormonas comenzaron a tomar medicamentos hormonales. Solo un grupo recibió Xeloda, y las mujeres del otro grupo recibieron pastillas de un placebo. El tratamiento se administró en “ciclos” de seis u ocho semanas: dos semanas con el fármaco, y una semana de descanso.

Cinco años más tarde, un 89 por ciento de las pacientes de Xeloda seguían con vida, frente a poco menos de un 84 por ciento de las pacientes del placebo.

El efecto secundario principal, que afectó a casi tres cuartas partes de las pacientes, fue el síndrome de mano-pie. Se trata de un enrojecimiento e inflamación de las palmas de las manos y las plantas de los pies. Malamud explicó que es similar a una “quemadura solar mala”, y  desaparece una vez se deja de tomar el fármaco.

El ensayo fue financiado por la Organización de Investigación Clínica Avanzada y el Grupo Japonés de Investigación sobre el Cáncer de Mama y los resultados aparecen en la edición del 1 de junio de la revista New England Journal of Medicine.

Fuente: MedLine Plus.